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EMBARAZO - CONSEJOS TERAPÉUTICOS


El embarazo es el proceso en el que el feto se desarrolla, crece dentro del útero, y constituye el embrión de un futuro ser, y puede ayudarse con terapias y medicinas naturales, otras terapias alternativas y consejos terapéuticos.


¿Qué es el embarazo?

Embarazo

Para la mayoría de las mujeres resulta fácil embarazarse tan pronto como lo desean, pero algunas deben esperar cierto tiempo, y una de cada diez parejas tarda al menos un año en concebir. En casi todos los casos, la concepción ocurre hacia la mitad del ciclo menstrual de la mujer, cuando uno de los ovarios expulsa un óvulo y el contacto sexual coincide con ese proceso, llamado ovulación. Uno de los espermatozoides depositados en la vagina fecunda el óvulo, y el cigoto así formado desciende por la trompa de Falopio y se implanta en la pared del útero, donde constituye el embrión del futuro ser.

Cuando la primera falta de menstruación hace evidente el embarazo, el embrión suele tener ya unas dos semanas de gestación, y su corazón empieza a latir; a las 12 semanas muestra rasgos humanos inconfundibles, y todos sus órganos se han formado. En general, el parto tiene lugar pasadas 40 semanas desde el primer día de la última menstruación, pero es normal que se adelante o se atrase hasta dos semanas.

Aunque la mayoría de los embarazos transcurren sin complicaciones, la mujer debe someterse regularmente al examen de un obstetra para mantener bajo vigilancia su estado de salud y el del hilo que espera. Las terapias naturales pueden brindar consejo y ayuda adicionales, pero no deben sustituir el cuidado alopático.


Preparación para el embarazo

Antes de quedar embarazada, es fundamental realizar estudios que revelen la condición de nutrición e intoxicación por sustancias químicas como los metales pesados en las células maternas. Ésto es debido a que las sustancias tóxicas pueden afectar negativamente el proceso del embarazo así como porducir daños fetales que suelen evidenciarse a nivel cerebral y glandular. Para evitar todo ésto, existen estudios que permiten conocer esas dos condiciones (intoxicación y desnutrición celular), que suelen ser hechas en la Unidades de Medicina Regenerativa Celular. El profesional le comentará a la mujer que desee quedar embarazada si está en las condiciones óptimas para hacerlo o deberá realizar algún tipo de tratamiento previo de nutrición y desintoxicación para poder tener el mejor embarazo posible y un bebé totalmente saludable


Es aconsejable que los futuros padres adopten por igual un tren de vida saludable. Harían bien en dejar el tabaco, llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio y dedicar parte de su tiempo al descanso y a la relajación. Es preferible que la mujer se abstenga de todo tipo de bebidas alcohólicas y de cualquier medicamento innecesario. La atención del obstetra debe buscarse tan pronto como se sospeche o se confirme el embarazo.


El embarazo

Casi todas las mujeres experimentan algunas molestias durante el embarazo. Aunque algunas pueden sentirse mejor que nunca en el terreno emocional, es común que se encuentren más sensibles y que se cansen con facilidad. Para solucionar este último problema quizá haga falta organizar las actividades diarias de manera que quede más tiempo para el descanso. Sin embargo, no hay que dejar de practicar con regularidad un ejercicio moderado.

Otras indisposiciones de muchas mujeres son las náuseas del embarazo (que suelen desaparecer después del primer trimestre), el estreñimiento, el dolor de espalda, las hemorroides, la indigestión y el dolor de cabeza. Como son muchos los medicamentos contraindicados en el embarazo, no se debe tomar ninguno para aliviar estas molestias, a menos que el médico lo prescriba. Una complicación más delicada pero menos frecuente es la preeclampsia, que puede presentarse en los primeros embarazos de las mujeres jóvenes o en los de las mujeres propensas a la hipertensión, y requiere atención médica.

Como el embarazo exige también la adaptación emocional del futuro padre, su participación activa es importante. Conviene que se mantenga al tanto del desarrollo de la gestación (asistiendo quizá a las consultas con el obstetra o a cursos de preparación para el parto) y que colabore en la preparación de la casa para la llegada del bebé, con lo que será partícipe del acontecimiento que se avecina.

En la mayoría de los casos, las relaciones sexuales durante el embarazo no entrañan riesgo, aunque pueden volverse incómodas hacia el séptimo mes; solamente a las mujeres con embarazo de alto riesgo ya las que han tenido partos prematuros se les aconseja que se abstengan de ellas. Al final de la gestación, el orgasmo puede producir contracciones del útero, pero casi nunca llega a causar un parto prematuro.


Si el embarazo fracasa

En el transcurso del embarazo es normal que se presente algún sangrado vaginal ligero, que parece estar relacionado con la implantación de la placenta en el útero; en tal caso, el obstetra recomendará guardar cama unos días, hasta que el trastorno desaparezca. Sin embargo, si el sangrado es abundante y se acompaña de dolor, es probable que se haya iniciado un aborto espontáneo, lo que quizá obligue al médico a practicar un legrado terapéutico para extraer el feto.

Otra complicación que pone fin al embarazo consiste en que el cigoto no haya podido llegar al útero y se haya implantado en un ovario o en una trompa de Falopio. Este trastorno, llamado embarazo ectópico, se manifiesta con sangrado vaginal y dolor abdominal muy intenso, y requiere una intervención quirúrgica inmediata para evitar graves complicaciones.

Las mujeres que sufren un aborto por éstas u otras causas necesitan tiempo para recuperarse de la pérdida, así como la oportunidad de expresar sus sentimientos. La comprensión del esposo es imprescindible en estos casos, quizá con el apoyo adicional de algún tipo de psicoterapia.


El parto

Cuando llega la hora de dar a luz, la práctica más generalizada, y la que más aconsejan los médicos, es acudir a un hospital para recibir la atención del mismo obstetra que ha vigilado el embarazo.

Algunas mujeres preferirían dar a luz en casa, con la esperanza de que el parto resultara más “natural” y menos traumático. El riesgo no es mucho si la persona que lo atiende es un médico, una enfermera titulada o una comadrona calificada, si el embarazo ha transcurrido normalmente y si el parto mismo no se complica. Por desgracia, esto último no puede saberse de antemano; en caso de presentarse complicaciones, sólo un hospital estaría debidamente equipado para atenderlas. Por esta razón, los médicos desaconsejan los partos en casa.

Aún así, existen cursos de preparación para el parto que, a partir del séptimo mes de embarazo, enseñan a los futuros padres técnicas de respiración, relajación y masaje destinadas a aligerar el esfuerzo, reducir la ansiedad y aliviar parcialmente el dolor de la parturienta.


El puerperio

Durante el período de cinco o seis semanas que sigue al parto, y que se conoce como puerperio, es posible que la madre tenga un flujo vaginal sanguinolento y dolores semejantes a los del síndrome premenstrual; estos últimos ceden cuando el útero recupera su tamaño normal. Como las hemorroides son también una secuela común del parto, hay que incluir en la dieta alimentos con gran contenido de fibra y beber líquidos en abundancia, a fin de prevenir el estreñimiento. Los ejercicios destinados a reafirmar los músculos abdominales pueden ser de gran utilidad.

Otros trastornos frecuentes durante el puerperio son el cansancio y la depresión; las mujeres que no se sienten capaces de afrontarlos pueden buscar el consejo de su obstetra, pero el descanso y la comprensión del esposo suelen bastar para combatirlos. Conviene seguir dedicando tiempo y atención a los demás hijos para evitar los celos y fomentar las buenas relaciones familiares.

También es recomendable que la pareja reserve algunos momentos para conversar a solas, a fin de fortalecer su relación durante lo que podría llegar a ser una etapa difícil. La colaboración del padre en las tareas domésticas y en el cuidado del bebé contribuye a integrarlo en la nueva situación familiar y da a la madre un poco de descanso. Las relaciones sexuales pueden reanudarse tan pronto como la mujer se someta al primer examen rutinario posterior al parto, que suele practicarse unas seis semanas después de éste. Como la fertilidad se recupera de inmediato, hay que contemplar el uso de métodos anticonceptivos si no se desea tener más hijos (aun si la lactación reduce temporalmente las probabilidades de volver a concebir).


Consejos de Naturopatía como terapia natural para el embarazo

Hay que seguir una alimentación equilibrada y nutritiva, haciendo un mínimo de tres comidas diarias. No obstante, si así se prefiere, pueden hacerse hasta seis comidas ligeras al día; la ingestión más frecuente y menos abundante de alimentos ayuda a aliviar las náuseas, la acidez estomacal y la indigestión. Conviene aumentar el consumo de agua, frutas y verduras frescas, cereales enteros, legumbres y alimentos ricos en proteínas, como la carne magra, el pollo, el pescado, el huevo y los productos lácteos. Se desaconsejan el té, el café y las bebidas alcohólicas, así como los caramelos, pasteles y otros comestibles preparados con azúcar y harina refinadas. Si se tienen antojos, es preferible satisfacerlos con frutos secos o con tentempiés ligeros.

Los complementos de vitaminas y minerales benefician a las mujeres embarazadas que padecen cansancio o estrés. La vitamina E, en particular, se prescribe para eliminar las estrías que se forman durante el embarazo como consecuencia de la distensión de la piel; hay que tomar 100 UI al día durante un período de hasta tres meses. Los alimentos ricos en ácido paraaminobenzoico, como el germen de trigo, los cereales enteros, el hígado, las setas y otras frutas y verduras frescas, ayudan a eliminar las manchas faciales que salen a veces durante el embarazo; también se pueden tomar 500 mg diarios de ese ácido en un complemento que lo contenga.


Consejos de Herbología como medicina natural para el embarazo

Para ayudar a prevenir el aborto espontáneo, los herbolarios prescriben tomar una infusión de raíz de espino negro cuatro o cinco veces al día, desde el momento en que se intente concebir hasta la decimocuarta semana de embarazo. El dolor de piernas y pies puede combatirse con una decocción de bola de nieve, y el dolor de cabeza, con una infusión de flores de amapola o una preparada con toronjil, lavanda y ulmaria a partes iguales.


Consejos de Aromaterapia como terapia natural para el embarazo

Para aliviar el dolor de cabeza se aconseja tener a la mano un pañuelo rociado con unas gotas de aceite esencial de lavanda o de menta, y olerlo con la frecuencia necesaria. En caso de náuseas se utiliza un pañuelo rociado con aceite esencial de lavanda, manzanilla o rosa. Para combatir la ciática hay que disolver unas gotas de esencia de lavanda o de gaulteria en un vehículo de aceite y frotar la pierna con esa mezcla cada vez que se requiera.


Consejos de Homeopatía como terapia alternativa para el embarazo

Se dice que muchos trastornos leves del embarazo responden al tratamiento homeopático. Para el desmayo causado por calor se prescribe Belladonna; para el temor y el nerviosismo, Aconitum, y para la euforia que impide conciliar el sueño, Coffea, todos ellos con potencia centesimal de 30. Las falsas contracciones que a veces se presentan en el último mes de embarazo se tratan con Pulsatilla, Coffea o Nux vómica con potencia centesimal de 6, y la acidez estomacal, con Capsicum o Sulphur de la misma potencia.
Para las manchas color café o amarillentas en la nariz, los homeópatas prescriben Sepia, y Sulphur para la resequedad de la piel que causa comezón; en cualquier caso, hay que tomar diariamente cuatro tabletas con potencia centesimal de 6 durante un periodo de hasta una semana. El exceso de salivación se combate con Mercurius cuando se acompaña de un sabor dulzón y metálico, y con Pulsatilla si produce náuseas; en ambos casos se utiliza la potencia centesimal de 6.

Nota Importante:

El Consejo Profesional de Terapeutas le recomienda que se asegure que su terapeuta cumple con un código ético como terapeuta profesional, y de que cuenta con la formación adecuada en su especialidad, bien sea como especialista en la materia, o incluso como doctorado