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TRASTORNOS DEL SUEÑO - CONSEJOS TERAPÉUTICOS


Los trastornos del sueño son el aumento o la disminución de la necesidad de dormir, el insomnio, las pesadillas o e hipersomnio son los más comunes y pueden tratarse con terapias y medicinas naturales, otras terapias alternativas y consejos terapéuticos.

¿Qué son los trastornos del sueño?



La vida moderna nos impone tantos retos y problemas, que el sueño diario debería ser el antídoto para contrarrestar sus efectos: la oportunidad para despejar la mente, descansar el cuerpo y prepararse para las presiones del día siguiente. Sin embargo, muchos millones de personas en todo el mundo sufren trastornos del sueño como insomnio, inquietud nocturna y pesadillas.

Los científicos aún no saben con certeza qué nos induce a dormir, pero se ha descubierto que en el cerebro humano existen ciertas estructuras llamadas “centros del sueño” que supuestamente regulan el descanso nocturno y el estado de vigilia. Al parecer nuestro organismo produce también unas sustancias que promueven el sueño y que son liberadas en el torrente sanguíneo en momentos específicos del día.
La insuficiencia de sueño provoca irritabilidad, ineficiencia y dificultad para concentrarse, pero por fortuna el número de horas sin dormir no produce efectos acumulativos; una persona que ha tenido insomnio varias noches seguidas puede recuperar el vigor y sentirse descansada después de dormir a pierna suelta unas 12 horas.

Cada persona tiene distintas necesidades de sueño, y éstas cambian continuamente día a día y a lo largo de la vida. Los bebés y algunos niños pequeños duermen hasta 18 horas al día, algunas personas requieren dormir 10 ó 12 horas diarias para sentirse descansadas, mientras que otras, sobre todo los ancianos, sólo duermen 5 ó 6 horas cada día. Conforme envejecemos se vuelve normal dormir menos horas, tardar más tiempo en conciliar el sueño y despertar más a menudo durante la noche.

Se cree que con la edad los procesos metabólicos del organismo se vuelven más lentos, lo que reduce la necesidad de dormir. Asimismo, las personas que practican ejercicios de relajación profunda (estado que también hace más lento el metabolismo) revelan sentirse descansadas con pocas horas de sueño. En cambio, los enfermos y quienes están sometidos a estrés suelen experimentar un aumento en la necesidad de dormir.

Los hábitos de sueño pueden ser perturbados por numerosos factores internos y externos, y las consecuencias más comunes son las siguientes:

Insomnio. Tener dificultad para conciliar el sueño, despertar con frecuencia, cambiar de posición muchas veces durante la noche y despertar en la madrugada son trastornos frecuentes que hacen sentir cansancio durante el día y obedecen a muchas causas. El insomnio crónico o recurrente puede dar origen a un círculo vicioso en el que la falta de sueño produce cansancio durante el día y esto a su vez impide relajarse lo suficiente para dormir de noche. Si el insomnio se manifiesta en las horas de la madrugada y se acompaña de debilidad general, puede ser síntoma de depresión.

Hipersomnio. La prolongación anormal del sueño produce fatiga diurna y puede ser tan desgastante como el insomnio. En muchos casos es señal de depresión y se acompaña de falta de energía.
Pesadillas. Los sueños extraños o aterradores generalmente son síntoma de ansiedad y casi todas las personas los tienen en algún momento de su vida; se vuelven un problema sólo si persisten mucho tiempo, así que para prevenirlos es necesario eliminar las preocupaciones subyacentes.

Las pesadillas hacen que algunos niños sientan temor de ir a dormir, en tanto que otros se despiertan repentinamente en la noche en un estado de agitación que los hace gritar, llorar, decir incoherencias o simplemente quedarse perplejos. En estos casos lo mejor es mantener la calma y tranquilizar al niño; al día siguiente conviene hablar con él de sus temores y ayudarlo a recuperar la confianza. A veces la causa de la ansiedad del pequeño tiene que ver con la posible separación de sus padres o con dificultades en la escuela.
Inquietud nocturna. Muchas personas no logran quedarse dormidas porque se pasan la noche dando vueltas en la cama tratando de acomodarse. La causa puede ser una enfermedad, un colchón vencido o muy duro o tener mucho frío o calor.

Sonambulismo. Caminar dormido es un trastorno infrecuente que afecta principalmente a menores de edad; la ansiedad suele ser la causa, pero no en todos los casos. Hay que tomar del brazo a la persona y llevarla de nuevo a la cama, sin despertarla, si bien el hecho de que se despierte sola no plantea ningún peligro.
Ronquidos. Las personas que roncan de manera habitual, en ocasiones dejan de respirar unos momentos, lo que se llama apnea nocturna y puede ser síntoma de trastornos cardiacos.


Consejos de Masaje para el tratamiento del sueño

Un buen masaje antes de acostarse puede ayudar a relajarse y conciliar el sueño, siempre y cuando el trastorno de sueño no se deba a indigestión o a alguna enfermedad. Para normalizar el sueño conviene recibir un masaje antes de ir a dormir, en una habitación tibia, con luz tenue y con ayuda de alguien. La persona debe acostarse boca arriba mientras su ayudante le aplica suaves movimientos de effleurage en las piernas, y luego un pétrissage moderado en la zona abdominal. En seguida debe tenderse boca abajo, mientras su ayudante le aplica un effleurage ligero en toda la espalda, seguido por un pétrissage rítmico en la base del cuello y los hombros, a ser posible en sincronía con las respiraciones del insomne y disminuyendo la intensidad del movimiento hasta que éste se quede dormido.


Consejos de Herbología como terapia natural para el tratamiento del insomnio

Para relajarse después de un día ajetreado, conviene darse un baño con agua caliente a la que se hayan agregado varias gotas de aceite esencial de lavanda. Algunos herbolarios prescriben también infusiones de valeriana, escutelaria, prímula o lúpulo para reducir el nivel de ansiedad, según la causa del trastorno y sus síntomas.

Se aconseja tomar por las noches dos cucharadas de una infusión de manzanilla o de flor de tila. El insomnio crónico debido a un periodo prolongado de estrés o a tensión muscular casi siempre requiere tratamiento individual. Para los casos de insomnio ocasional, los herbolarios prescriben tomar una cucharada de tintura de pasionaria o de prímula antes de acostarse.


Consejos de Homeopatía para el tratamiento del insomnio

Se suele prescribir Aconitum si el sueño es perturbado por el temor, una fobia o un choque emocional; Arnica si hay cansancio físico o mental y la cama parece muy dura; Coffea cuando el insomnio se debe a no poder alejar de la mente pensamientos negativos o positivos, y Nux vomica si la dificultad para conciliar el sueño se debe al abuso de bebidas alcohólicas o a indigestión y hay fatiga o irritabilidad diurnas.
El remedio elegido debe tener potencia decimal de 6 ó 30 y tomarse media hora antes de ir a dormir (o a intervalos de 30 minutos si es necesario).


Consejos de Hipnoterapia como terapia alternativa para el tratamiento del sueño

Se dice que las técnicas de relajación empleadas por los hipnoterapeutas son muy eficaces para inducir el sueño. Este tratamiento también puede servir para ayudar a las personas insomnes a resolver sus problemas emocionales.


Consejo Clínico Ortodoxo para los trastornos del sueño

Los médicos tratan algunos trastornos del sueño con somníferos o tranquilizantes, pero cuando la causa de aquéllos es de índole emocional, suelen remitir al paciente a un psicólogo clínico o un psicoterapeuta. Dichos fármacos son inocuos si se toman de manera ocasional, sobre todo en situaciones de estrés, pero de ningún modo constituyen una solución definitiva, pues algunos pueden perturbar el ciclo normal de sueño y vigilia o, peor aún, provocar adicción.


Consejos de Prevención para los trastornos del sueño

Hay que averiguar primero la causa del insomnio: puede ser una enfermedad, dolor, frío, calor, ruido, una cama nueva o incómoda, depresión, indigestión o haber bebido demasiado. Muchos trastornos del sueño pueden evitarse tomando medidas para solucionar los problemas citados. Por ejemplo, un médico puede prescribir un analgésico para calmar el dolor o un descongestionante nasal si se padece apnea nocturna. Si el ruido es la causa del insomnio, conviene ponerse tapones de cera en los oídos antes de ir a dormir y si el calor o el frío obligan a despertar por las noches, ponerse la ropa de cama adecuada o cambiar de habitación.

Algunas personas intentan conciliar el sueño escuchando música, leyendo un libro o caminando un poco antes de acostarse. Es aconsejable olvidarse de las tensiones del día y no discutir con la pareja o los hijos por las noches Si no se puede alejar de la mente ciertos pensamientos, hay que ponerse a escribir o anotar las tareas pendientes y asignar fechas para llevarlas a cabo.

También puede ser útil practicar ejercicios de relajación y respiración, tomar una ducha caliente o pedirle a la pareja que le dé un masaje. Las tisana e infusiones de manzanilla o canela endulzadas con miel ayudan a conciliar el sueño, al igual que la leche tibia, pero hay que beberlas en cantidad moderada. Asimismo hay que evitar tomar té, café o chocolate antes de acostarse, pues la cafeína impide dormir, y no comer nada antes de ir a dormir; hay que procurar merendar o cenar tres horas antes de acostarse.

Si se tiende a despertar en la madrugada, hay que volver a practicar los ejercicios de relajación o concentrarse en una imagen agradable otra opción es escuchar un poco de música suave con unos audífonos. No permanecer despierto varias horas en la cama; es preferible levantarse y hacer algo útil durante 20 minutos o hasta que el cansancio obligue a volver a acostarse.

Los trastornos del sueño también pueden combatirse haciendo ejercicio con regularidad en el día y llevando una dieta equilibrada. Si se tienen problemas conyugales o económicos, accesos de depresión u otros conflictos emocionales, hay que acudir a un amigo de confianza para desahogarse y pedirle consejo o bien consultar a un psicólogo un psiquiatra u otro especialista.

Nota Importante:

El Consejo Profesional de Terapeutas le recomienda que se asegure que su terapeuta cumple con un código ético como terapeuta profesional, y de que cuenta con la formación adecuada en su especialidad, bien sea como especialista en la materia, o incluso como doctorado